publiCole y Jenkins (1982) llamaron "llamatividad de un estímulo" (Conspicuity) a la propiedad de los objetos que hace que sean advertidos y localizados fácilmente. Según ellos, un estímulo muy llamativo es aquel que tiene una alta probabilidad de ser visto en tiempos de observación muy cortos (Cole y Hughes, 1990). Actualmente, los términos "saliency" y "Conspicuity" son utilizados como sinónimos (e.g., Calvo, Fernández-Martín y Nummenmaa, 2012).

De acuerdo con los modelos computacionales de atención visual (Itti y Koch, 2000; Torralba, Oliva, Castelhano, y Henderson, 2006; Walther y Koch, 2006), un objeto muy prominente o visualmente muy saliente en su entorno, captará pronto y poderosamente la atención, garantizando así su procesamiento por parte del observador. Esta hipótesis ha recibido soporte de numerosos estudios en los que se registraban las fijaciones oculares mientras los observadores inspeccionaban fotografías de escenas naturales e imágenes artificiales (Einhäuser & Könic, 2003; Parkhurst, Law & Niebur, 2002; Peters, Lyer, Itti, & Koch, 2005).

En el caso de la conducción, es vital que las señales de tráfico sean "salientes" en su entorno para que capten la atención de los conductores y sean tenidas en cuenta por estos. Algunos investigadores sugieren que, a pesar de que los ingenieros diseñan las señales de tráfico para que capten o atraigan la atención de los conductores (Huges & Cole, 1996), en muchos casos las señales de tráfico no son lo suficientemente "salientes" en su entorno porque compiten con otros estímulos visuales con gran capacidad de atracción visual. Un ejemplo de este tipo de estímulos visuales son las vallas publicitarias. Éstas son altamente salientes debido a su tamaño, coloración y localización, frecuentemente en zonas muy próximas a carreteras con alta densidad circulatoria (Edquist, Horberry, Hosking y Johnston, 2011). De hecho, se ha demostrado que los carteles publicitarios próximos a las señales de tráfico dificultan la percepción de éstas, al atraer por sus características de diseño, fijaciones de larga duración (Luoma, 1984). Esto explicaría que la señales de tráfico no fuesen vistas por los conductores (v.g., Simon, Tarel, Brémond, 2008).

Muchos estudios de movimientos oculares en conducción proporcionan evidencias claras de que las vallas publicitarias capturan la atención visual de los conductores y la mantienen durante periodos de tiempo prolongados (Beijer et al., 2004; Crundall et al., 2006; Lee et al., 2007; Smiley et al, 2004). En este sentido, se ha demostrado en estudios ecológicos que las fijaciones prolongadas en estímulos ubicados fuera de la carretera incrementan el riesgo de accidente (Klauer et al., 2006).

Wickens (2008) sugiere que se genera interferencias en la ejecución de una tarea cuando dos estímulos o tareas comparten la misma modalidad de input, requerimientos de procesamiento y tipo de respuesta. Las vallas publicitarias atraen la atención visual y el procesamiento cognitivo central (hasta que el observador determina si el anuncio es relevante según sus metas y deseos). De esta forma, es esperable que las vallas publicitarias supongan una clara interferencia en tareas de conducción que requieran fijación visual y procesamiento central.

Un estudio llevado a cabo por Edquist y colaboradores (2011) puso de manifiesto que la presencia de vallas publicitarias modifica el patrón de atención visual de los conductores, incrementando la cantidad de tiempo que los conductores necesitaron para responder a la señalización vial e incrementando el número de errores en la conducción. En esta misma línea, recientes estudios han evidenciado que los distractores visuales tienen efectos en la conducta visual produciendo una peor ejecución en la conducción (Kaber, Liang, Zhang, Rogers, & Gangakhedkar, 2012).

Estudios de revisión también han analizado la frecuencia de las colisiones y su relación con la presencia de estímulos externos distractores. Estos estudios han encontrado correlaciones positivas entre la presencia de vallas publicitarias y altos índices de siniestralidad, especialmente en determinadas situaciones de mayor complejidad circulatoria como las glorietas (Cairney y Gunatillake, 2000; Farbry et al., 2001; Wallace, 2003).

Curiosamente, la presencia de vallas publicitarias en zonas próximas a las vías de circulación es abundante (y va en aumento) a pesar de que, por un lado, se ha demostrado el riesgo que suponen para la seguridad vial y, por otro lado, la inmensa mayoría de ellas son ilegales.

Andrés Fernández Martín: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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